Los garajes, con frecuencia relegados a espacios puramente funcionales, se enfrentan a menudo a problemas de difícil resolución: humedad persistente, filtraciones por nivel freático, y errores estructurales que comprometen su uso cotidiano. Pero, en lugar de resignarse a su deterioro, ¿por qué no plantearse su recuperación desde una perspectiva arquitectónica?
La solución pasa por abordar el problema de forma integral. Una intervención eficaz empieza por contener las filtraciones mediante sistemas adecuados de impermeabilización y drenaje. La eficiencia, en cambio, llega cuando se refuerza la estructura afectada sin sobrecostes ni complejidad innecesaria, utilizando materiales duraderos y técnicas ajustadas a cada caso. Pero más allá de lo técnico, una recuperación bien pensada puede abrir la puerta a una transformación estética, donde la función no esté reñida con el diseño.
Ese espacio oscuro y relegado puede convertirse en una pieza habitable más del conjunto, ya sea con una iluminación intencionada, un revestimiento cuidado o incluso una intervención artística que lo haga único. Recuperar no es solo reparar. Es también resignificar, aprovechar la oportunidad para dotar de valor a lo olvidado.
Un garaje inundado no tiene por qué ser un problema sin solución . Puede ser el punto de partida para introducir calidad arquitectónica donde nadie la esperaba.