Transformar una antigua cuadra en una vivienda requiere más que derribar muros, nuestro enfoque consiste en aprovechar la esencia original.
El primer paso es leer el edificio, entender cómo trabajaba la luz en el establo, cómo fluían los recorridos y cómo se organizaban los espacios de estancia y cría de animales. A partir de ahí, incorporamos intervenciones que permitan nuevos usos sin ocultar la estructura histórica, y convertir la antigua cuadra quizás en un espacio abierto, cocina o dormitorios con un mínimo de obra en seco.
En el proceso, la madera recuperada y la piedra original pueden dialogar con el vidrio y el acero de manera sutil, dejando ver siempre el espíritu del edificio. El aislamiento térmico y las instalaciones pueden integrarse de forma casi invisible, para no alterar la serenidad del volumen primitivo. En definitiva, respetar el pasado permite transforma el espacio de forma más eficiente para un nuevo uso futuro.